La paciencia como combustible

25-3-leccion-13La paciencia es uno de los dones de la naturaleza. No conozco ningún animal ni vegetal que tengan prisa, todo en la naturaleza se da en su lugar y a su momento, en esa quietud podemos descubrir la belleza.

En el proceso de la impaciencia los seres humanos nos vamos desnaturalizando, entrando en una vorágine mental que nos hace pensar que no llegaremos a tiempo, que no podremos cumplir con nuestros compromisos y expectativas. Dichos pensamientos nos llevan a frustrarnos, a exigírnos y a emplear gran cantidad de energía que los retroelimenta. Perdemos la noción del momento presente y así de la realidad.

Ésta aparece cuando queremos que las cosas sean como nosotros queremos y no como son en realidad.

La paciencia modela la personalidad y añade una dimensión de comodidad y tranquilidad a la vida. Resulta esencial para mantenerte en calma, de esa forma tu percepción del tiempo se amplia y tu energía se renueva.

La lección 13 te invita a ver a través de ella.

Cada vez que te sientas frustrad@, estresad@, agotad@…permítete ver la inocencia que se esconde detrás de cada acto o persona.

Cada mañana cuando escribo el artículo mi familia se pone en marcha para cumplir con sus tareas. Tod@s me saludan, me preguntan y a veces quieren contarme algo importante. Mi concentración se dispersa en mil pedazos y en cada intento de volver a concentrarme, una interrupción. Tod@s piden perdón pero no pueden evitarlo. Antiguamente me irritaba y les pedía que respetaran mi espacio, como consecuencia nos poníamos todos de mal humor y cuando se marchaban aún me quedaba un rato atascada y quejándome. Ahora permito que el momento se dé como es. Les observo, escucho y me recuerdo lo que nos queremos. Mi satisfacción es inmediata y mi creatividad se vuelve abundante.

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