JUSTIFICACIÓN Y COHERENCIA

La palabra justificación quiere decir que convierte o transforma lo que era injusto.

Quizás no te has percatado pero eres una de esas personas que continuamente necesitas justificarte ante los demás, aunque eso es necesario, cuando se convierte en un hábito enmascara un conflicto interno.

Al  justificarte debes de tener en cuenta que depositas tu energía en la persona o personas ante quien lo haces, otorgándoles  fuerza y poder.

Por eso una justificación debe ir acompañada siempre de la coherencia y el sentido común que la respalde para que éste intercambio sea equilibrado.

Cuando por un imprevisto llegas tarde al trabajo o a una cita la justificación muestra tu problemática puntual generada por dicho imprevisto al justificarte generas la comprensión y el apoyo necesario para responsabilizarte de las consecuencias. De igual forma cuando esto se convierte en un hábito deja al descubierto una problemática que intentas encubrir con excusas que no se sostienen generando mal estar en el entorno, cerrándote en un círculo de imprevistos, excusas, justificaciones y soledad.

Detrás de la justificación continuada o fuera de lugar puede haber falta de seguridad, de organización, de equilibrio entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago.

Si te reconoces en éstas situaciones  párate y observa lo que sientes, pregúntate que puedes hacer al respecto y escoge una opción que se ajuste perfectamente a lo que dice tu corazón y actúa en consecuencia, haciéndote responsable de las consecuencias que ello pueda acarrearte.

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